José Ramón Páramo

MI VIAJE POR EL DIEGO PORCELOS A TRAVÉS DE LAS ACTIVIDADES EXTRAESCOLARES

Profesor de Matemáticas en el IES Conde Diego Porcelos de Burgos

Mi vida profesional como profesor de Matemáticas en el IES Conde Diego Porcelos de Burgos comenzó el año 1979 y terminó en el 2011. Un periodo de 31 años incluidos en los cincuenta que conmemoramos ahora. Quiero aportar el recuerdo de mi paso por este centro tomando como referencia las actividades complementarias y extraescolares a las que, de una forma u otra, he estado vinculado a lo largo de mi vida en el Instituto. Siempre las consideré de gran importancia para completar la formación del alumnado y mejorar la convivencia. Sería imposible hacer un memorándum de todas ellas, pero he recogido las que por su repercusión, originalidad o implicación personal han quedado más en mi recuerdo y que me servirán de hilo conductor para expresar muchas vivencias personales a lo largo de todos estos años.

Las primeras noticias de las actividades en el Instituto las recogí en mi etapa anterior en el IES Sandoval y Rojas de Aranda de Duero durante los cursos del 77 al 79 donde tuve la suerte de convivir y hacer amistad con Emiliano Ridruejo y Tino Barriuso de quienes tanto aprendí en el aspecto profesional y humano. Guardaban un gran recuerdo del entonces llamado Instituto masculino Conde Diego Porcelos del que procedían, y continuamente surgían comentarios de muchos de sus antiguos compañeros en especial de aquéllos con quienes se sentían muy unidos por las movilizaciones del profesorado interino. A través de muchas otras anécdotas empecé a conocer muchas de las actividades que habían realizado con los alumnos en su anterior centro. Me enseñaron fotos de viajes con alumnos a Frías, a la Yecla, a Salamanca, con los ganadores de un concurso navideño, y a muchos otros destinos. Me di cuenta de que las excursiones han sido una constante en las actividades extraescolares de todas las épocas. Hablaban también de conferencias y actos literarios. Siempre recordaré a Emiliano su indignación al presenciar cómo fue suspendida de repente una audición de música sudamericana organizada por alumnos en el Salón de Actos, ese salón que yo aún no conocía y en el que tantas horas pasaría en el futuro. Eran los años de la transición. Un tema recurrente era la reciente creación del Club Polideportivo Conde Diego Porcelos que cobijaba equipos de competición federados y secciones de, esquí, pesca, etc. La sección de pesca fue el origen de una actividad que nunca desapareció y que, aún hoy, perdura como afición de algunos profesores jubilados. Mencionaban a Javier Pérez Barriocanal como alma de este club que permaneció ligado al Instituto hasta casi fin de siglo, como ya veremos. Por ellos supe que el profesor de Física Leandro G. Linares había sido director del Instituto desde 1969 hasta 1977. Se le puede ver en fotos de la época con un telescopio rodeado de profesores y alumnos. Precisamente el último año en Aranda inauguramos un Pabellón Polideportivo, hermano gemelo del que conocí al año siguiente en el D. Porcelos y que con el tiempo seria conocido por todos como “La Choza”, escenario, junto a las actividades deportivas, de otras como los bailes que el Club Polideportivo organizaba todos los fines de semana.

En 1979 Emiliano y yo obtuvimos plaza en el que sería nuestro centro definitivo. Emiliano volvía a su antiguo centro y desde entonces permanecimos juntos en el Seminario de Matemáticas hasta su fallecimiento en 1996. Una dolorosa pérdida que me dejó el recuerdo de unos inolvidables años de amistad. Él asumió la secretaría con el director Francisco González, catedrático de griego y yo comencé a comprobar muchas de las cosas que había oído y a conocer a gran número de profesores de los que me habían hablado. Así surgió mi primer contacto directo con las actividades extraescolares. La dirección había conocido mi afición al cine y me propuso la dirección de un cine-fórum que habían puesto en marcha años atrás José Luis Marijuán y Emma Díez. Me viene a la memoria la vieja máquina de 16 mm, que con tanto celo custodiaba Martín que era conserje entonces. También recuerdo la anécdota de que aquél primer año colaboré con José Luis Barrios en una corta experiencia del Festival de Cine de Valladolid que extendía a Burgos una selección de sus películas. Algunas sesiones de cortos de este festival se ofrecieron para toda la ciudad en nuestro Salón de Actos.

A lo largo de mi primer curso y los dos siguientes con José Pérez-Fadón, como director, pude tomar contacto con las actividades que se desarrollaban en el centro y comprobar la entrega de los alumnos para celebrar las fiestas del Instituto. Me llamó la atención la gran participación y buena preparación de los famosos festivales que tenían lugar en el salón, a cargo del COU. Concursos, cine, competiciones deportivas y el clásico de fútbol profesores-alumnos completaban la programación. El baile con el que terminaban las fiestas en “La Choza” era esperado por todos con desbordante ilusión. Muchos profesores también participaban en un espíritu de sana convivencia. Es una pena que con el paso del tiempo la irrupción del botellón y lo conocido de estos bailes, empezaran a atraer cierta gente de la ciudad que obligaron a medidas de seguridad y más tarde a celebrarse en discotecas concertadas por el alumnado. Todavía entonces los centros abrían lo sábados por la mañana para realizar encuentros de deporte escolar y otras actividades, algunas de la cuales me parecieron pioneras como las que llevaba a cabo la profesora de hogar Elisabeth Palacio que ofrecía talleres muy variados de los que recuerdo el gran éxito del de máscaras, del taller medioambiental y el de ornamentación para Navidad que daba al centro el aire propio en esas fechas. Más tarde organizó los cursos de primeros auxilios con la Cruz Roja y, entrados los ochenta, hasta se atrevió con talleres de sexualidad que no fueron muy bien vistos por algún sector minoritario. Recuerdo también los primeros viajes de estudio a los que acudí como acompañante. En los primeros años el poder adquisitivo no permitía salir del territorio peninsular. La costa mediterránea y Baleares eran destinos repetidos. Me maravilló la capacidad de aquellos alumnos tanto para organizar las fiestas como el viaje. La labor de los profesores era sobre todo de asesoramiento y supervisión.

Cuando asumió la dirección el profesor de Matemáticas Félix Collantes en 1983, colaboré con él como Jefe de Estudios Diurno lo cual fue origen de una buena amistad que aún perdura. Fue secretario Emiliano Ridruejo y vicedirector Lorenzo González, que se hizo cargo del Club Polideportivo que ya empezaba a tener algún problema de financiación. Dos cursos después continué en la dirección con el profesor de Física Mariano Gaspar Sanz, hombre muy vinculado al deporte en la ciudad. Recordemos que el Polideportivo de Capiscol lleva su nombre como homenaje. Su triste fallecimiento tuvo lugar justo al comienzo de su labor al frente del Instituto siendo sustituido por Lorenzo en 1986. Por entonces recuerdo los Talleres de Consumo de Elisabeth en colaboración con la OCU y al profesor de matemáticas, Vicente Guillén, con su taller de astronomía y salidas nocturnas para divisar las estrellas.

Era época en que se fomentaba el asociacionismo juvenil y quisiera mencionar dos experiencias asociativas que se dieron por entonces por parte del alumnado. En primer lugar, la Asociación de Alumnos “Buzón Abierto”. Creo recordar que la iniciativa de su creación surge, en parte, de alumnos que había puesto en marcha antes una emisora que en los recreos ofrecía música e información. Organizaban charlas, talleres excursiones e, incluso participaron en la edición, en 1991, de la revista “Indecisión” con los profesores Elisabeth Palacio y Carmelo García. Además, en 1989, los alumnos de COU crean la Asociación de Antiguos Alumnos “El Bachiller” iniciativa que demuestra el afecto con el que sus impulsores se despidieron del Instituto. Uno de sus fundadores, Juan Serna, conocido como “El oso” nos siguió visitando y conservo muchas imágenes suyas en actuaciones roqueras en las fiestas o en conciertos, a veces acompañado por el profesor de Dibujo Antonio Basavilbaso. Precisamente este año, 2017, ha organizado un encuentro con todos sus compañeros de promoción. Invitaron también a sus profesores y sentí no poder encontrarme entre los casi veinte que acudieron, pues es reconfortante que el Instituto y el profesorado permanezcan aún en el recuerdo de muchos de los que pasaron por él. Y hablando de Asociaciones no puedo pasar por alto la continua colaboración de la Asociación de Padres de la que recuerdo su gran predisposición para dar apoyo, en la medida de sus posibilidades, a actividades que precisaban de ayuda económica para poder llegar al máximo número de alumnos. Algún año después, entre sus donaciones para mejorar el centro, recuerdo el primer proyector que inauguramos con la película "La colmena" en el nuevo Salón de Actos. Habían terminado los tiempos de la vieja máquina de 16 mm.

Emiliano Ridruejo accedió a la dirección el curso 1990 y con él volví a la Jefatura de Estudios. Uno de los proyectos que llevamos a cabo en esta etapa fue la reforma integral del salón de actos. Recuerdo los viajes a Ezcaray para comprar las butacas y las veces que nos sentamos en su variada oferta de modelos para seleccionar las más idóneas. La verdad es que han pasado más de 25 años desde entonces y aún están en su sitio. Durante su mandato se celebró el XXV ANIVERSARIO de la creación del Instituto. Entre otros actos conmemorativos hay que resaltar la organización en la sala del Consulado del Mar de una exposición de pintores relacionados con el centro a lo largo de los veinticinco años y la extraordinaria conferencia-coloquio de Gonzalo Torrente Ballester en un salón de actos a rebosar. Su presencia no pasó desapercibida en la ciudad. Agradecimos al vicedirector, Julián Sanz, que había estado muy vinculado profesionalmente a Salamanca, las gestiones que facilitaron su presencia. Julián era amigo mío desde la juventud y nos resultó fácil colaborar en muchas actividades desde entonces. Por ejemplo, en la confección de una revista conmemorativa en la que hubo colaboraciones de profesores, alumnos y exalumnos. Nos propusimos publicar en ella la lista de profesores de estos 25 años. No fue fácil conseguir la relación teniéndonos que basar muchas veces en las actas de los claustros. Esta lista se actualizó para su publicación en las páginas de la revista dedicadas al 40 aniversario de la revista de 2007. Ahora ha servido de base de la relación que podéis ver en esta publicación.

En esa misma revista se reseña el trabajo que realizaba para su tesis Ricardo Rodrigo Arroyo, profesor del IES Simón de Colonia, que subió a nuestro desván y pasó muchas horas desentrañando y organizando la cantidad ingente de documentos traídos desde el Instituto López de Mendoza cuando tuvo lugar el traslado. La tesis de Ricardo estudiaba el funcionamiento del primer Instituto de segunda enseñanza creado en Burgos a mediados del siglo XIX en el edificio histórico que ahora alberga a ese centro. Su labor de rescate e interpretación de documentos apilados fue muy importante. Como es lógico, hoy día la mayor parte se encuentra en el Archivo municipal. Pero el desván no dejaría de dar sorpresas como veremos más adelante.

Las fiestas del Instituto continuaban entusiasmando a los alumnos que agradecían la colaboración cada vez mayor del profesorado. No olvido mi actuación con Benito Sánchez como "Dúo Dinámico" y la que, en 1992, pudo batir el récord de participación con casi veinte profesores en escena en una actuación musical que nos llevó varias tardes de ensayo. Muy entrañable me resulta recordar la actividad “Leer Burgos” promocionada por la Asociación de Amigos del Libro Infantil y Juvenil, vinculada a la editorial SM. Recorrimos andando la ciudad parando en determinados lugares emblemáticos y leyendo textos y poemas con escenificaciones alusivas a los mismos. Aún siento el entusiasmo y la entrega de los organizadores, la profesora de Lengua Asun Serna y Arturo González, representante de la Asociación. Nuestros alumnos con los llegados de otros centros españoles se reunieron en la Plaza Mayor para escuchar las palabras de bienvenida del alcalde, Valentín Niño, y de nuestro director Emiliano Ridruejo desde el balcón del Ayuntamiento. En los dos cursos siguientes acudimos a las ediciones de “Leer Tordesillas” y “Leer Arévalo”. Aprendimos mucho y, a la vez, nos divertimos. Por su originalidad quiero dejar constancia del hermanamiento que tuvo lugar en esta etapa con el desaparecido acuartelamiento “Diego Porcelos” y el grupo de danzas del mismo nombre. Nos unía llevar la misma denominación y lo celebramos con una semana de múltiples actividades conjuntas.

Y llegamos a 1993 año en el que ocupa la dirección el profesor de Matemáticas Alfonso Palacios Arce. Nadie podía prever entonces que iba a ser el director con más años de permanencia en el cargo hasta 2017. Con Alfonso coincidí en el Colegio Universitario de Burgos, donde él estudiaba Matemáticas cuando yo era profesor. Desde entonces fuimos fraguando una amistad alimentada por la coincidencia durante años en el Instituto. Tuvo a bien que colaborara en el equipo directivo como vicedirector y acepté gustoso.

Las actividades complementarias y extraescolares se potenciaban cada vez más y, con el nuevo cargo, me hice cargo directamente de ellas. De aquella época me viene a la memoria el compañero de Música Julio Heredero que había llegado el curso anterior con muchas ganas de trabajar para transmitir a los alumnos su entusiasmo por la música y abrirles a una gran variedad de estilos. Para ello uno de sus pioneros proyectos era la celebración de conciertos didácticos. Recuerdo con gran agrado las tardes que empleamos en localizar a grupos musicales de la ciudad. Hay que decir que a todos les gustó la idea y se volcaron en participar, a veces, con un “caché” casi simbólico. Pasaron por el escenario grupos de todos los estilos imaginables como: rock, música folklórica, jazz, cuartetos de cuerda, música antigua, orquestas, coros, etc. Los conciertos eran presentados y explicados por sus intérpretes. Creo que el esfuerzo mereció la pena. También formó un coro de profesores y profesoras que durante algunos cursos actuamos en las fiestas e incluso en la edición de “Leer Tordesillas” a la que, como ya he dicho, acudió el centro en 1994. Le estoy viendo en el salón de actos trabajando el sistema de sonido para las fiestas del centro que seguían siendo esperadas con gran ilusión. Especialmente el famoso “Concurso de Playbacks” que se había consolidado ya y que nos obsequió con actuaciones de muy buen nivel con un cuidado de vestuario y puesta en escena de muchos números que llamaba la atención.

Todo ello se empezaba a aparecer en la revista del centro que comenzó a publicarse con la llegada a la dirección de Alfonso. Era uno de sus proyectos favoritos y tanto Julián como yo lo teníamos en mente desde que editamos la del XXV aniversario. Así que nos volcamos en ello y yo asumí su coordinación. Lo que, en principio, pretendíamos que fuera una memoria escolar con el tiempo fue añadiendo más secciones y colaboraciones de todos los sectores educativos. Casi todos los centros públicos de la ciudad siguieron nuestro ejemplo. Con la llegada de la LOGSE las actividades dirigidas a la educación en valores y para la salud cobraban cada vez más importancia y muchos organismos especializados ofrecían su colaboración para llegar al alumnado en materias muy importantes para su vida que no se recogían normalmente en los contenidos de las asignaturas. También la citada Ley potenció las actividades complementarias y extraescolares. Así, en el curso 95/96 se creó el Departamento de Orientación y al curso siguiente, el Departamento de Actividades Complementarias y Extraescolares, cuya Jefatura asumí tras la vicedirección. Los dos nuevos departamentos colaboramos en la organización de las actividades de educación en valores y prevención abarcando cada vez más aspectos como Derechos Humanos, Convivencia y Paz, ecologismo, Prevención de tabaco, alcohol y drogas, sexualidad, educación vial, consumo y otras muchas. Recuerdo, especialmente a D. Graciliano Urbaneja, sacerdote laringectomizado colaborador de la Asociación contra el cáncer, esforzándose en hacer ver a los alumnos los perjuicios del tabaco.

La llegada en 1995 del profesor de Religión José Rodríguez Llanillo y su propuesta de excursiones con los alumnos supuso una novedad con mucho debate en el Consejo Escolar. No se trataba de normales viajes de convivencia sino de acudir, además, a encuentros de fútbol de primera como el R. Madrid o el Barça, aprovechando las muchas amistades de Pepe en el mundo del fútbol, entre ellas Di Stefano. Se puede imaginar el revuelo por participar de todos los alumnos. La actividad enseguida se ofreció a todo el alumnado. Revisando fotos encontré una de un grupo con Carmelo Bernaola y me recordó uno de los viajes para ver un partido del Atlético de Bilbao. Con él nos atrevimos a hacer la que quizás fuera la excursión, pernoctando fuera de casa, con más alumnos realizada en el centro: 275 alumnos con ocho acompañantes. Todos los grupos de 3º de ESO del curso 96/97 nos desplazamos durante tres días a Portaventura y Barcelona, donde, con la gestión de Pepe, visitamos el Camp Nou y asistimos a un encuentro entre el Barcelona y Sevilla.

Conservo un extraordinario recuerdo del concurso de debates FOROIDEA, organizado por Cajamadrid a nivel nacional. Esta actividad tuvo un gran valor formativo para los alumnos que tenían que preparar debates a favor y en contra del tema que se proponía cada año. Había fases de nivel local, provincial y nacional. Los equipos realizaban interesantes debates en el salón para seleccionar al representante. Muchos profesores se volcaron en la preparación de losmismos. En el año 2000, creo que último del concurso, obtuvimos el tercer premio provincial. Venía acompañado también de un concurso fotográfico.

En el curso 97/98 creamos la Asociación Deportivo Cultural Conde Diego Porcelos. La ley del Deporte regulaba la actividad deportiva también a nivel escolar. Hasta entonces venía funcionando el citado Club Polideportivo con equipos federados donde participaban alumnos del centro y muchos otros de fuera y Educación Física organizaba el Deporte Escolar para competir con otros centros educativos de toda la provincia. En el Club bastantes equipos, como el de voleibol, habían obtenido renombre en la ciudad y habían conseguido empresas patrocinadoras para financiarse. Ello nos daba prestigio, pero su dimensión era difícil de encajar en el funcionamiento de un centro educativo. A partir de la citada ley hubo que ir desvinculando el Club y establecer una colaboración externa. Seguían entrenando en nuestras instalaciones y colaboraban en la preparación de los equipos de deporte escolar cuya organización pasó a depender de la asociación recién creada. Julián se encargó de ello y yo de la sección cultural desde el Departamento de Extraescolares. Los primeros talleres que ofrecimos fueron los de fotografía, serigrafía, teatro y el de prensa, a cargo de la periodista María Grijelmo. Su colaboración resultó de gran ayuda para la confección de la revista. Tenía talleres análogos en otros centros y juntos hicimos excursiones a Madrid para visitar la SER, Canal Plus y “el País” donde el hermano de María Alex Grijelmo nos acompañó. En otra ocasión estuvimos en TVE con un simpatiquísimo Paco Montesdeoca que nos invitó a una grabación de “El Tiempo”. También se comenzaron a convocar los concursos fotográficos y el de portadas, que servía para seleccionar cada curso la de la revista.

No puedo dejar de mencionar las PRIMERAS JORNADAS DE ANIMACIÓN A LA LECTURA que comenzaron en el curso 98/99 organizadas por la profesora Elisabeth Palacio, encargada de la biblioteca. Nuestro centro fue seleccionado para llevar a cabo estas jornadas dentro del “Plan de mejora para las bibliotecas escolares”. Durante dos días se programaban actividades de cuentacuentos y diversos talleres a cargo de algunos departamentos didácticos. Dentro de las muchas actividades que organizaba Elisabeth asistí a las charlas literarias que cada curso reunía a grupos de alumnos con poetas y escritores de la ciudad entre los que recuerdo especialmente a Jorge Villalmanzo, hijo de nuestro querido profesor de Dibujo Andrés, y a Tino Barriuso a quien pude volver a saludar. En las CUARTAS JORNADAS se conmemoró el día del libro con una exposición titulada: “LIBRO ANTIGUO, IMPRENTA E IMPRESORES, por gentileza del bibliófilo Tomás Ibáñez. A la vez coincidió la conmemoración de “El Quijote” y recuerdo una lectura de este en el salón de Actos en varios idiomas. A estos actos asistieron el alcalde y autoridades educativas provinciales, así como la prensa que tituló: En el Porcelos “Cervantes sonó en turco, chino y eusquera”.

En este mismo curso se completa la implantación de la reforma educativa lo que conllevó que se incorporara el alumnado de 12 años para cursar el primer ciclo de la ESO. Muchos maestros se fueron incorporando también al mismo. Durante unos años se alojaron en un pequeño edificio al otro lado del río que se conoció como “la casa de la pradera”. Ello obligó a que dos cursos más tarde, en las fiestas hubiera que organizar dos festivales, uno de ellos para los más pequeños. Estaban encantados de participar y con la colaboración de sus maestros llegaron a preparar actuaciones que, en muchos casos, no quedaban por detrás de las de los mayores. También fue novedad el concierto que su profesora de música, Petra, empezó a ofrecer a final de curso, con sus alumnos de segundo de ESO y al que estaban invitados los padres.

Y así traspasamos la frontera entre dos siglos con el aumento continuo de actividades. Las programaciones de los departamentos rebosaban de propuestas que había que aprobar en el Consejo Escolar. Se procuraba que todas tuvieran cabida, pero había que repartirlas adecuadamente y no sobrepasar límites razonables de utilización de horas lectivas. Enumerar todas requeriría esta publicación completa, pero me gustaría recordar algunas que, caprichosamente, me vienen a la memoria de entre las que más comúnmente programaban los Departamentos. Del de Filosofía recuerdo las visitas a Atapuerca, al Congreso y la actividad “Educando en Justicia” con presencia de magistrados de la ciudad. Latín y griego visitaban las ruinas de Clunia y su teatro. Geografía e Historia visitaba casi siempre los Arribes del Duero, Camino de la Plata y otros monumentos y rutas artísticas. Física y Química acudía repetidas veces al Museo de la Ciencia y Planetario de Alcobendas u otro similar, a veces en colaboración con Matemáticas. El Departamento de E. Física programaba la muy solicitada semana de esquí con el acompañamiento, casi siempre, de Filipo y Lomana. En francés se hacían intercambios con centros franceses, actividad que se remontaba casi a los comienzos del Instituto pues cuando yo llegué recuerdo que la profesora Marisa Cortón ya llevaba cursos organizándolos. El Departamento de Lengua organizaba Encuentros Literarios, en colaboración con algunas editoriales de libros de texto que hicieron que nuestros alumnos pudieran hablar directamente con premiados escritores de nivel nacional. Los de Tecnología visitaban fábricas y equipamientos tecnológicos. Los de Economía aprendían a luchar contra el fraude en sus interesantes visitas a la Delegación de Hacienda, donde se les explicaba la gestión de nuestros impuestos. Los de Religión iban a París. Algunas de las actividades se realizaron gracias a que el Ayuntamiento se implicó también en la oferta educativa con el programa “La ciudad también enseña”.

Viví de cerca la ilusión con la que, año tras año, los alumnos esperaban el viaje de estudios. Ello les motivaba para organizar las fiestas y poder sacar algún dinero con el baile o vender productos y lotería. Llegó un momento que la importancia de la selectividad reclamaba todo el tiempo posible para el estudio de las asignaturas. Por ello, nos planteamos cambiar el viaje a 1º de Bachillerato dando lugar a que, justo en el año 2000, se realizaran tres viajes con todos los alumnos de 1º y 2º de Bachillerato juntos, con destinos a París-Países Bajos, Marruecos y Mallorca. En general, los destinos más repetidos desde hacía ya varios cursos eran el de París- Países Bajos, al que acudí varias veces como acompañante y a Italia, que fue el último viaje con alumnos antes de mi jubilación. Hasta mi último año continué también colaborando en alguna actuación en las fiestas. Muchos años me reuní con Alfonso, Adolfo Leal y Pedro de la Fuente para preparar números musicales de formatos muy variados. Su punto culminante pudo ser cuando algún año llegamos a aparecer como “IL Divo”. Los buenos momentos que pasamos justificaron con creces los pequeños esfuerzos que tuvimos que hacer en su preparación.

En el curso 2003 me correspondió la Jefatura del Departamento de Matemáticas y el profesor de Lengua Carmelo Palacios me sustituyó en la de extraescolares, así como en la coordinación de la revista. Dos cursos después, por traslado, fue sustituido en el cargo por Paloma González del Barrio. A su llegada volví a colaborar con ella en la elaboración de la revista lo que me permitió volver a estar al corriente de las actividades que se desarrollaban, por ejemplo, el concurso cultural para la ESO que programó Canal 4 durante dos cursos en el que competía equipos de varios centros educativos. Previamente las eliminatorias en el centro eran seguidas con gran expectación. Los representantes hicieron un buen papel llegando a semifinales. Dos cursos después la Consejería implantó un programa experimental llamado “Aprender con el periódico”. Lo recuerdo porque era normal ver a muchos profesores ir a clase con diferentes publicaciones enviadas por los medios que colaboraban en la campaña, durante los dos cursos que duró esta interesante experiencia educativa, que coordinaron Elisabeth y Paloma. En 2003 se crea en Burgos la Asociación Cultural Clunia Sulpicia para fomentar la cultura clásica y organizar en su teatro romano representaciones dentro del Festival Juvenil de Teatro Grecolatino. Su domicilio social radica en el Departamento de Griego del centro ya que su presidente es el profesor de esta asignatura, Miguel González.

En 2006 desgraciadamente nos dejó Julio, tras una repentina enfermedad. Músicos de toda la ciudad que habían colaborado en sus conciertos didácticos actuaron en un homenaje que todos recordamos con emoción. Los conciertos siguieron de la mano de María Corbí que también incluyó algún curso la asistencia a espectáculos musicales en Madrid. Este mismo curso se trasladó a Salamanca Julián y se hizo cargo del deporte escolar Lorenzo Orcajo continuando la labor de la Asociación Deportivo-Cultural. Aún continúa en ello pues en la última revista sigue firmando la crónica del deporte.

Cuando en 2007 ocupé la Jefatura de Estudios de Nocturno, cargo que desde hacía tiempo desempeñaba el profesor de Física Jorge García Herrero, uno de los profesores con más antigüedad en el centro. Coincidimos en Aranda el año que estuvo allí y establecimos una buena relación que continuó en los diferentes equipos directivos en que participamos. Continué coordinando la revista y en la de ese año recogimos la novedad de la ceremonia de graduación de los alumnos que acababan 2º de Bachillerato con su cena y fiesta posterior. Este tipo de actos, pienso que algo importados de otras latitudes, venía siendo habitual en muchos centros de la ciudad y había que actualizarse. La verdad es que para el alumnado era su gran día, en el que disfrutaban intensamente de la celebración luciendo sus mejores galas. El curso siguiente la Biblioteca pasó a ser dirigida por el profesor de Historia José Luis Sainz que comenzó una nueva etapa de mejoras para la misma. En los citados Encuentros Literarios del Departamento de Lengua y Literatura cabe resaltar la del de todos conocido Lorenzo Silva en 2008 y la del premiado escritor burgalés Óscar Esquivias en el 2011. También comenzó a convocarse el Concurso Literario que nos permitió degustar en cada revista el talento literario de los ganadores.

En 2009 tuvo lugar la inauguración del Museo de Física. Hacía tiempo que profesores del Departamento y alguno de Tecnología venían trabajando en la recuperación del material didáctico que se almacenaba en el laboratorio. En muchos casos antigüedades que se remontaban al siglo XIX. Dado su gran valor se solicitó ayuda a la Dirección Provincial para ordenar todo ello en un Museo. La respuesta fue positiva y las autoridades educativas acudieron a su inauguración. A la vez se celebró una “Semana de la Ciencia” a la que acudieron muchos grupos del centro y otros de fuera que lo solicitaron. En la visita se hacían demostraciones en el laboratorio del funcionamiento de los antiguos aparatos. Hay que agradecer a la profesora Carmen Repes su gran dedicación a este proyecto. En años posteriores el Ayuntamiento incluyó la visita al museo en su oferta de las noches blancas en Burgos.

Pero uno de mis recuerdos más entrañables de aquellos momentos tuvo que ver otra vez con el cine que ahora me convirtió en actor secundario. La idea fue del polifacético profesor de dibujo Antonio Basavilbaso que también era profesor de Comunicación Audiovisual y, como práctica, realizaba cortos de cine que iban ganando en calidad y en los que también colaboraba el profesorado. Uno de los más impactantes que recuerdo se tituló “007. Solo para tus ojos”. Su éxito le animó al curso siguiente a pasar al largometraje, elaborando un imaginativo guion con viaje en el tiempo incluido donde aparecía el mismísimo Conde Diego Porcelos. Un gran número de alumnos y profesores participaron en él con ensayos que duraron meses. Los profesores de matemáticas Marta Viadas y Santiago Callejo fueron los protagonistas y yo no olvidaré mi aparición como brujo administrador de pócimas. Los medios de comunicación asistieron al estreno y el Diario de Burgos dedicaba una página completa con el título: “La alfombra roja del Porcelos”.

En 2010 la profesora de Física Carmen Repes encontró en el famoso desván del que ya he hablado una caja de cartón con 500 negativos fotográficos. José Luis Sainz hizo la oportuna investigación y descubrió que habían sido legados por Isidro Gil Gabilondo al centro en el que fue profesor de dibujo en 1875. Nacido en Azkoitia, tuvo una gran vinculación con la ciudad pues llegó a ser secretario del Ayuntamiento y director de la escuela de arte del Consulado del Mar. Como actividad de la Biblioteca José Luis emprendió el trabajo de digitalización de estas. Había muchas de uso didáctico y otras del Burgos de la época de un gran valor. En 2012 aparecen en la revista una selección de estas.

En 2011 firmé en la revista mi despedida por jubilación con la emoción propia de tantos años dedicados a la enseñanza. Desde entonces he seguido todas las actividades extraescolares por el contacto que he mantenido con compañeros y a través de la revista que continuó publicándose de la mano de mi sucesor en la Jefatura de Estudios de Nocturno, Miguel González, al que ya cité al hablar de la Asociación Clunia-Sulpicia. Por cierto, me dijo que cada vez tienen más demanda en toda España la asistencia de Institutos a las representaciones en el teatro de Clunia. Me comentaron que las fiestas seguían celebrándose con algunos cambios como su inserción en una Semana Cultural. Me alegró la continuidad de los Encuentros Literarios con visitas tan importantes como la repetida de Lorenzo Silva en 2013 o la de Jordi Serra i Fabra en 2014. También en 2013 visité la interesante exposición en el Salón de Cajacírculo titulada “La voluntad de conocer” en la que se presentó lo mejor del patrimonio histórico de material didáctico conservado en el Instituto. Allí volví a coincidir con su organizador José Luis Sáinz contento de la colaboración de las Instituciones para poder llevarla a cabo. También era un reconocimiento a la labor continuada de muchas personas durante años para recobrar este valioso material.

Y así hemos llegado a 2017, año de la celebración del cincuenta aniversario que este libro conmemora. Entre los actos programados para esta efemérides, pude comprobar el extraordinario nivel de la exposición artística que tuvo lugar en el Teatro Principal. Más de treinta pintores y escultores relacionados con el Instituto en toda esta época. Se programó también un encuentro con el escritor burgalés Óscar Esquivias y otro con Lucía Santamaría, antigua alumna que, tras estudiar Ciencias Físicas, se especializó en estudios sobre ondas gravitacionales y agujeros negros llegando a trabajar en EE. UU. con el grupo LIGO a la vanguardia mundial en esta investigación (precisamente cuando escribo estas líneas están dando el Premio Princesa de Asturias a los directores del grupo por sus importantes hallazgos en ese campo). También acudió el también antiguo alumno Diego Galaz, hijo del fallecido profesor de Lengua, Carlos Galaz, de quien conservo un gran recuerdo. Tras sus estudios de violín llegó a trabajar con grupos nacionales de primer nivel. Una de sus aficiones actuales es la construcción de instrumentos a partir de objetos diversos que fue el motivo de su exposición que dejó a los alumnos impresionados.

Fue una buena excusa para volver a trabajar en el Instituto, en parte desde Madrid, mi domicilio actual, colaborando en la confección del listado del profesorado que pasó por el centro en estos cincuenta años y el del personal de administración y servicios desde el curso 1993. Al hacerlo tuve ocasión de recordar a muchos con los que había coincidido. Laboriosa fue la búsqueda de direcciones de los más antiguos para la convocatoria del encuentro que tuvo lugar el día 6 de mayo tarea en la que conté con la ayuda de Santiago González, Jorge García y Marisa Cortón. Al acto acudieron más de cien personas entre profesores y personal de Administración y Servicios. Tuve el inmenso placer de poder saludar a muchos de los que no había vuelto a ver desde su marcha, en algún caso desde hacía treinta años. Hubo representantes de las cinco décadas transcurridas y se vivió la emoción de algunos que estuvieron en los primeros años y no habían tenido ocasión de volver. En la reunión matinal en el Salón de Actos directores o representantes de todos los equipos directivos de los cincuenta años intervinieron para recordar lo más importante de su paso por el Instituto. Los recuerdos de tantos años se mezclaron ese día y se me acumulan ahora cuando, por razones de espacio, no tengo más remedio que finalizar este “viaje” cargado de emociones. Por último y antes de poner el punto final quiero dar mi enhorabuena a Jesús Martín, amigo y compañero en varios equipos directivos, que ha sucedido a Alfonso en la dirección. Estoy seguro de que, con su trabajo y el de todos sus colaboradores, el Instituto Conde Diego Porcelos seguirá siendo un gran centro.

José Ramón Páramo García, Profesor del IES CONDE DIEGO PORCELOS de 1979 a 2011