ARCHIVO CARTOGRÁFICO DEL  IES CONDE DIEGO PORCELOS

Las colecciones de mapas y láminas que, en la actualidad, conforman la cartoteca del I.E.S. Conde Diego Porcelos tienen su origen en el desarrollo normativo emanado de la legislación educativa a lo largo de la segunda mitad del siglo XIX y primeros años del XX.

No obstante, existen algunos precedentes anteriores pues, casi coincidiendo con la puesta en funcionamiento del Instituto, aparecen recogidos en inventarios y memorias de cursos referencias a este tipo de material didáctico. En la memoria del curso 1847-48 se hace referencia a la petición realizada desde la Dirección del Centro a los profesores para que realicen materiales didácticos. Consta, en este sentido, que el catedrático de Geografía e Historia, D. José Martínez Rives, elaboró cuatro Cartas Geográficas donadas al Instituto sobre los imperios antiguos de  Europa, Asia y África, otro sobre el imperio romano y sobre España Antigua. En los márgenes de dichas cartas aparecían unos cuadros sinópticos-cronológicos con nombres de las batallas, sucesos notables y varones ilustres.

 

El jefe político, Francisco González del Busto, donó al Instituto, por estas fechas, tres estampas geográficas  representando un mapamundi, otro mapa de España y Portugal  y un cuadro estadístico-político y geográfico sobre las 49 provincias del reino.

 

 Igualmente, según consta en los inventarios remitidos a las autoridades educativas debía existir también un mapa de Grecia Antigua. Lamentablemente, de estos primeros mapas y láminas no queda ningún ejemplar en la actualidad, tal vez el deterioro después de muchos años de uso o la aparición de materiales más modernos estén en la causa de su desaparición.

 

Sin embargo, fue un Reglamento,  publicado el 22 de mayo de 1859, y que venía a desarrollar la Ley de Educación de 1857, la popularmente llamada “Ley Moyano”, el  que reguló, en su artículo 118, de forma mucho más precisa los medios de instrucción que debían existir en los Institutos. Así se establecía la necesidad de contar con una colección de sólidos y los instrumentos necesarios para la enseñanza elemental de la topografía. Los globos, mapas y demás objetos para el conocimiento de la Geografía y los cuadros sinópticos que se requieran para el estudio de la Historia. Un gabinete de Física  y un laboratorio químico con los aparatos e instrumentos indispensables. Una colección de mineralogía, otra de zoología en la que existan las principales especies y, cuando no, láminas que las representen y, también, un jardín botánico y un herbario.

La Dirección General de instrucción pública era el organismo encargado de “formar un catálogo de los objetos propios para la enseñanza de cada una de las asignaturas indicadas en el artículo anterior, a fin de que los directores se ajusten a ellos en las adquisiciones que se hagan” según se establecía en el artículo 119 del mencionado Reglamento. El artículo 122 estipulaba que cada catedrático tendría a su cuidado “la conservación de los medios materiales que haya en el Instituto para el desempeño de su asignatura”.

 

Los primeros años de la década de 1860 fueron propicios, al coincidir con un período de crecimiento económico, para la adquisición de material didáctico en especial atlas, globos terráqueos y celestes y otros instrumentos para el mejor conocimiento de las materias. Sin embargo, apenas aparecen referencias en los inventarios a la adquisición de mapas y láminas que vinieran a sustituir a los utilizados hasta entonces.

Es necesario esperar a los últimos años del siglo XIX para que se adquiera una importante colección de mapas de geografía física y política a la casa Armand Colín.

 

La difusión del regeneracionismo, en la primera década del siglo XX, con su idea de impulsar la educación como instrumento para sacar al país de su atraso, se tradujo, desde el punto de vista del patrimonio didáctico de los Institutos, en un espectacular incremento de la adquisición del más moderno material didáctico que existía en el momento. A partir de 1910 se fueron incorporando colecciones de mapas de geografía física y política, sobre todo de la casa Justus Perthes de Gota (Alemania), mapas de Historia o mapas bíblicos. Igualmente interesante fue la adquisición de nuevas colecciones de láminas, en especial para la cátedra de francés con la incorporación de  tablas auxiliares Delmas de Burdeos,  de Física y Química o de Ciencias Naturales.

La incorporación de nuevas mapas y láminas a la cartoteca del Centro continúo en los años finales de la década de los felices veinte, así se adquirió una interesante colección de mapas históricos editados en Francia por Louis André y nuevas láminas de Física y Química que incorporaban los avances que en esta disciplina se estaban produciendo.

En los primeros años de la década de los 30 el ritmo de incorporación de nuevos materiales disminuyó como consecuencia de las condiciones económicas que se vivieron en el país, no obstante se incorporaron algunos ejemplares curiosos como un mapa físico de Japón.

La guerra civil y los años de posguerra no lograron interrumpir la formación de colecciones, a pesar de  la penuria económica de la época se incorporaron algunos mapas y, también, se agudizo el ingenio para hacer frente a las dificultades  reutilizando algunas láminas preexistentes de Física o de Ciencias Naturales para elaborar a mano tablas de los elementos periódicos como ocurrió en el curso 1949-50.

 

La normalización de la situación económica y el crecimiento experimentado desde finales de la década de los 50 trajo consigo la posibilidad de ir actualizando las colecciones de mapas y láminas, retirando aquellas que por su antigüedad o por su uso continuado resultaban menos útiles en las clases.

 

Afortunadamente, el traslado del Instituto, en el verano de 1967,  a un nuevo edificio mucho más amplio permitió conservar una gran parte de las colecciones de mapas y láminas. En los últimos años un grupo de profesores, a partir de la formación de un grupo de trabajo para la recuperación del patrimonio histórico del Instituto, han venido realizando diferentes actuaciones con el fin de poner en valor este material. Así se procedió a la limpieza y digitalización de los 79 mapas y 32 láminas que se en la actualidad se conservan. Se ha procedido a la restauración de algunos de ellos y se han catalogado según los criterios establecidos en los procesos de digitalización, finalmente, a través de la página WEB del Instituto se ponen a disposición de todas aquellas personas interesadas en conocer este patrimonio atesorado desde hace más de cien años en el Instituto.